LA MÚSICA ESTÁ MURIENDO…Y NO ES CULPA DEL COVID

Que el Covid es un gran mal que está afectando a toda la música es obvio. Pero (esperemos que pronto) se superará el bache, igual que ha pasado con otros supuestos grandes desastres para la música (o, más concretamente, para el negocio de la música), como en su momento pasó con la piratería originada, en parte, por los avances tecnológicos.

 

Pero hay otro mal mucho más poderoso que está afectando a la música en general, y no solo al negocio. Hablamos de la democratización de la música. Los avances tecnológicos han permitido que la música, en todos sus aspectos, sea más accesible para todo el mundo. Y aunque esto tendría que ser algo muy positivo, se está convirtiendo todo lo contrario, y puede provocar mayores estragos que los que está produciendo el COVID.

 

Esta democratización ha permitido que te puedas montar en tu habitación tu propio estudio de grabación. Pero tener un home studio no te hace productor/a, igual que tener harina y huevos no te hace pastelero. Quizás no es la mejor comparación, pero es fácil entender a dónde vamos.

 

Si estas herramientas de producción musical caen en manos de gente que no tiene ningún tipo de ambición musical, está claro que los resultados no van a ser muy buenos. Pero aquí no acaba el problema. La democratización de la música se ha cargado los filtros de selección de proyectos musicales que antes hacían las discográficas. Hoy existen distribuidoras musicales digitales que no les importa la calidad del producto, solo les importa el porcentaje que se pueden llevar. Sin embargo, que no te exijan un mínimo no significa que todo vale. La tecnología musical debería ayudarnos a mejorar cada vez más, no lo contrario. Si quieres crear y producir tus canciones, necesitas escuchar mucha. Muchísima música. Y también formarte. Al menos, un poco.

 

Primero, debes escuchar mucha música. Porque es importante. Si quieres que tu proyecto musical destaque necesitas hacer algo distinto. Algo propio. Y para ello es importante tener cuantas más influencias mejor. Y, sobretodo, busca referentes musicales potentes, que te enseñen el arte de hacer música, y no solo el arte de producir música. Aprovecha que  tenemos a nuestro alcance una infinidad de canciones a través de las distintas plataformas digitales. ¿Ves? ¡La democratización de la música no es siempre mala!

Por otro lado, tienes que estudiar música. Aquí viene el problema. Son muchos/as las que quieren dedicarse a componer sus propios temas, pero cuando intentan aprender música lo encuentran aburrido y desmotivador. Esto se debe a que la formación musical se enfoca a la interpretación, a reinterpretar temas de otros con la mayor técnica posible, y no se enseña desde el minuto uno a componer y a utilizar la tecnología para que este proceso de aprendizaje sea más ameno y divertido.

 

En Calmtree queremos que la democratización de la música sea positiva. Por ello, queremos ayudarte a que domines tu home studio y aprendas lo que realmente te interesa de la música. Por ese motivo, queremos regalarte nuestra guía para echarte un cable (nunca mejor dicho) en tu primer paso: escoger un ordenador para hacer música. ¡Déjanos tu e-mail y la recibirás al momento de forma totalmente gratuita!

 

 

 

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